Obesidad: qué es, síntomas y tratamiento

La obesidad en el mundo se ha vuelto muy prevalente en la actualidad. Se trata de una condición médica que no se limita a la ingesta de un exceso de calorías, sino que tiene un origen multicausal.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, en 2016, más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos.

España es uno de los países más afectados de toda Europa. 

En este país, los hombres se ven más afectados por la obesidad que las mujeres. A su vez, más del 49% de los hombres de 45 a 84 años sufren de obesidad, según las estadísticas.

La obesidad es una enfermedad que puede desencadenar complicaciones y aumentar la morbimortalidad de una persona. Con el avance de la ciencia, el conocimiento de las causantes y las características de esta patología se ha hecho más profundo, permitiendo nuevos avances terapéuticos. Sin embargo, los cambios en el estilo de vida, son la base fundamental para el control a largo plazo.

Aquí te explicamos qué es la obesidad:

¿Qué es la obesidad?

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La obesidad puede definirse como un aumento de peso a expensas del tejido adiposo, es decir, hay un exceso de grasa en el cuerpo que causa un exceso de peso y representa un riesgo para la salud.

Es importante hacer esta aclaración, ya que no todas las personas con aumento de peso en relación a su talla tienen obesidad. Tal es el caso de los fisicoculturistas o personas con mayor desarrollo de la masa muscular, que tienen un peso mayor al esperado para su talla pero con bajo porcentaje de masa grasa.

De la misma manera, es necesario diferenciar a las personas que tienen sobrepeso y obesidad. Estas tienen un peso dentro del rango esperado para su talla, pero aún así tienen un porcentaje alto de grasa en el cuerpo, generalmente a nivel abdominal que los hace estar en riesgo de desarrollar complicaciones.

Es por esto que es necesario hacer un diagnóstico correcto de la obesidad.


¿Cómo se diagnostica la obesidad?

El diagnóstico de la obesidad se realiza a partir del examen físico, interrogatorio y evaluación de antecedentes de salud, tanto personales como familiares.

Existe una herramienta utilizada y aceptada a nivel mundial que permite diagnosticar la obesidad y clasificarla. Se trata del Índice de Masa Corporal o IMC

Para calcularlo se debe dividir el peso en kilos por la altura al cuadrado. De acuerdo a los resultados, se puede realizar el diagnóstico.

IMCDiagnóstico
Menos de 18.5Bajo peso
18.5 a 24.9Peso normal
25 a 29.9Sobrepeso. Preobesidad.
30 a 34.9Obesidad grado 1
35 a 39.9Obesidad grado 2 
40 o másObesidad mórbida

Fuente: Datos y cifras sobre la obesidad. OMS.

El IMC se asocia a otros indicadores que pueden mostrar más información acerca de la obesidad. Tal es el caso de la circunferencia de la cintura y el índice cintura cadera que brindan información acerca de la distribución de la grasa.

Cuando la circunferencia de la cintura es mayor a 94 cm en hombres o a 88 cm en mujeres, significa que existe un exceso de grasa a nivel abdominal que aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones metabólicas. 


Síntomas y causas de la obesidad

La obesidad es una enfermedad multifactorial, es decir, que tiene muchos causantes.

Actualmente se reconoce que la obesidad no es causada simplemente por el exceso de ingesta calórica, sino por la interacción de factores de riesgo propios de la persona, como la genética, junto con el medio ambiente.

La obesidad puede no dar síntomas hasta que aparecen las complicaciones de la salud y problemas de la obesidad. El aumento de peso, fatiga, dificultad para movilizarse, son los síntomas más comunes.


¿Quiénes están en riesgo de desarrollar obesidad?

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Si bien están en estudio algunos posibles causantes de la obesidad, es mejor hablar de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar esta enfermedad. Entre ellos encontramos:

  • Factores genéticos

Las personas obesas suelen tener antecedentes de familiares con obesidad. Además, al compartir hábitos de vida no saludables, muchas veces acaban por ser más propensos a sufrir de esta enfermedad también.

  • Factores ambientales

El ambiente obesogénico favorece el desarrollo de esta enfermedad. En este ambiente encontramos el sedentarismo, la alta oferta de alimentos ricos en calorías, hidratos de carbono y grasas, disruptores endocrinos, estrés, etc.

  • Factores psicológicos y comunitarios

La psiquis de una persona también puede favorecer el desarrollo de obesidad. Quienes asocian la comida con sensación de placer inmediato, o determinadas circunstancias como encuentros sociales o emociones como la tristeza o soledad, suelen tener más chances de desarrollar obesidad. Dentro de los factores comunitarios encontramos la falta de acceso a alimentos saludables, falta de educación nutricional, bajos recursos, etc.

  • Alteración de la flora intestinal

En los últimos años se ha hecho especial énfasis en el estudio de las bacterias que habitan en el intestino. Si bien hacen falta más estudios, el crecimiento de ciertas bacterias en el intestino podría desencadenar cambios en la conducta alimentaria que favorezcan el desarrollo de obesidad.

Las personas adultas que hayan sufrido obesidad en su niñez, especialmente cuando está asociada a malos hábitos alimentarios, tienen más probabilidades de desarrollar esta enfermedad.

  • Medicamentos

Ciertos medicamentos pueden causar alteraciones en el metabolismo y favorecer la obesidad. Tal es el caso de antipsicóticos (olanzapina, quetiapina y risperidona), anticonvulsivos y estabilizadores del estado de ánimo (gabapentina), medicamentos para la hipoglucemia (tolbutamida), glucocorticoides para la artritis reumatoide, algunos antidepresivos.

  • Enfermedades primarias

Ciertas enfermedades pueden causar obesidad. Entre estas se encuentran trastornos endócrinos (hipotiroidismo, síndrome de ovarios poliquísticos, Enfermedad de Cushing), trastornos hipotalámicos y algunas afecciones congénitas.


¿Cuáles son las complicaciones y consecuencias de la obesidad?

La obesidad no tratada a tiempo puede desencadenar complicaciones que van desde alteraciones y enfermedades metabólicas, hasta trastornos del sueño y problemas articulares.

Entre las complicaciones de la obesidad se encuentran:

La diabetes y obesidad están relacionadas. El exceso de grasa produce alteraciones en las células haciéndolas incapaces de utilizar adecuadamente la glucosa (insulino resistencia). Con el tiempo, la sobrecarga que se produce por los constantes niveles altos de insulina en sangre, generan diabetes tipo 2.

La sobrecarga de volumen de sangre, junto con un aumento de la presión arterial, inflamación en las arterias y depósito de grasas por el exceso de colesterol y triglicéridos en sangre, terminan generando una serie de enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial, aterosclerosis, infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular, etc.

  • Problemas articulares

El sobrepeso supone una sobrecarga para los huesos y articulaciones. Con el tiempo, aparecen deformaciones y procesos inflamatorios crónicos que pueden incapacitar al paciente obeso. 

  • Problemas inflamatorios

La obesidad es una enfermedad que se asocia a inflamación de bajo grado. Esto, con el paso del tiempo, puede desencadenar problemas en los diferentes tejidos, como las articulaciones, el intestino, el sistema nervioso, etc.

  • Trastornos del sueño

La apnea obstructiva del sueño es la ocurrencia de interrupciones en la respiración que suceden durante el sueño en personas con obesidad mórbida.

  • Cáncer

La obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de ciertos tipos de cáncer. Entre ellos se encuentran el cáncer de colon, cáncer de mama, cáncer de próstata y cáncer de vesícula.

  • Cálculos vesiculares

Cuando hay obesidad, la vesícula se sobrecarga ya que es un órgano de depósito en el que se almacena la bilis, necesaria para la correcta digestión y absorción de grasas. Cuando ciertos componentes como el colesterol se encuentran aumentado, se forman sedimentos y luego piedras que terminan por obstruir los conductos hepáticos y biliares.


¿Cuáles son los tratamientos disponibles para la obesidad?

El tratamiento más eficaz para la obesidad es el cambio de hábitos. Las opciones temporales no suelen tener resultado en el largo plazo.

En muchos casos, el tratamiento de la obesidad debe ser interdisciplinario (médico, nutricionista, psicólogo, entrenamiento, etc). Esto se debe a que la obesidad es una enfermedad muy compleja, en la que se deben abordar todos los factores de riesgo modificables para poder tener éxito en el tratamiento.

Actualmente, existen varios pilares en el tratamiento de la obesidad:

  • Dieta
  • Actividad física
  • Apoyo psicológico
  • Reducción del estrés

La pérdida de peso de al menos un 5-10% ya contribuye a mejorar los parámetros metabólicos como glucosa en sangre, triglicéridos, presión arterial, etc.


¿Cuáles son los cambios del estilo de vida que son útiles para combatir la obesidad?

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La actividad física contribuye a quemar calorías y mejorar los parámetros metabólicos. 

Se recomienda al menos 150 minutos por semana de actividad física aeróbica (caminata, trote, natación, bicicleta, etc) para no aumentar de peso.

La actividad física de fuerza o anaeróbica es indicada para fortalecer la masa muscular y evitar que el metabolismo disminuya, lo que ocurre muy frecuentemente con el comienzo de un cambio alimentario.

La dieta debe promover no sólo la pérdida de peso sino el establecimiento de nuevos hábitos alimentarios que eviten el efecto “rebote”.

El consumo de frutas y verduras, principalmente, es la base de la dieta para la pérdida de peso. También se recomienda agregar una porción de alimentos proteicos en cada comida para promover la saciedad (lácteos descremados, carnes magras, quesos blandos, huevos).

Debe controlarse el consumo de grasas y utilizar aquellas que no sean inflamatorias, como el aceite de oliva, coco, aguacate, frutos secos y semillas, aceitunas. 

Algunos alimentos deben evitarse con el fin de promover una pérdida de grasa saludable. Entre ellos se encuentran: comida rápida, alimentos ricos en azúcares o enriquecidos con jarabe de maíz de alta fructosa, alimentos procesados o ricos con grasas trans y sodio, bebidas azucaradas, fiambres y carnes procesadas altas en grasas.


¿Qué medicamentos se utilizan para tratar la obesidad?

Los medicamentos para el tratamiento de la obesidad sólo se indican en casos de IMC mayor a 30 o mayor a 27 y complicaciones médicas asociadas.

Entre los medicamentos más indicados y aprobados en el mercado se encuentran:

  • Fentermina: aumenta la liberación de norepinefrina en el cuerpo, lo que permite un aumento en la sensación de saciedad. Se utiliza a corto plazo.
  • Orlistat: actúa inhibiendo la absorción de grasas. Es útil en personas que comúnmente llevan una alimentación rica en grasas o realizan ingestas copiosas.
  • Lorcaserina: promueve la liberación de serotonina, favoreciendo la calma y bienestar. Fue aprobado en 2012. 
  • Topiramato: es una combinación de fentermina y topiramato de liberación prolongada. No puede utilizarse en mujeres embarazadas.
  • Naltrexona: es una combinación de un derivado opioide y bupropión que inhibe la recaptación de dopamina y norepinefrina.
  • Liraglutida: aprobado en 2014. Se presenta en forma inyectable y se administra una vez al día. Imita la acción del GLP-1, una molécula relacionada con la digestión y el control del apetito.

¿Qué tipo de cirugías se utilizan como tratamiento para la obesidad?

Según el NIH, la cirugía de la obesidad sólo está indicada en casos de obesidad mórbida o pacientes con IMC mayor a 35 asociado a complicaciones.

Existen dos tipos de cirugías para el tratamiento de la obesidad:

  • Cirugías restrictivas

Se elimina una parte del tracto digestivo con el fin de reducir la capacidad gástrica y lograr la saciedad con menos comida. Dentro de este tipo, la gastroplastia es la cirugía más común. También se puede realizar una colocación de banda gástrica.

  • Cirugías malabsortivas

Se elimina una parte del tracto digestivo con el fin de lograr una malabsorción y reducir la disponibilidad de energía por parte del paciente. Dentro de este grupo, el by pass gástrico es la cirugía más común. 


¿Cómo se puede prevenir la obesidad?

La manera más efectiva de prevenir la obesidad es llevando un estilo de vida activo y siguiendo hábitos alimentarios saludables desde la niñez.

La baja exposición a ciertos desencadenantes de comidas copiosas como la alta oferta de alimentos con alta cantidad de grasa y azúcares, junto con la compañía de otras personas que también buscan llevar un estilo de vida saludable puede ser muy importante para mantener la motivación y lograr los resultados esperados.


Referencias:

  1.  https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
  2. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4859313/#!po=65.1786
  3. https://www.statista.com/statistics/773779/share-of-overweight-population-in-spain-by-gender-and-age-group/ 
  4. https://www.who.int/health-topics/obesity  
  5. https://www.who.int/features/factfiles/obesity/facts/es/
  6. https://www.obesityaction.org/get-educated/understanding-your-weight-and-health/what-is-obesity/  
  7. https://www.nhlbi.nih.gov/health-topics/espanol/sobrepeso-y-obesidad 
  8. https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/obesity/symptoms-causes/syc-20375742 
  9. https://en.wikipedia.org/wiki/Obesity 
  10. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5393509/
  11. https://www.hopkinsmedicine.org/endoscopic-weight-loss-program/conditions/secondary_obesity.html 
  12. https://www.medicinenet.com/obesity_weight_loss/article.htm  

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