Obesidad troncular: ¿Qué es?

La obesidad troncular no es sólo una cuestión estética. La obesidad es una enfermedad multicausal, en la que convergen causas de tipo ambiental, genéticas y psicológicas.

La distribución de grasa en la parte superior del cuerpo conlleva mayores riesgos metabólicos y se asocia con mayor morbimortalidad.

Aquí te explicamos qué es la obesidad troncular:

¿Qué es la obesidad troncular?

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La obesidad troncular es el exceso de grasa que se deposita en la zona abdominal, más precisamente se trata de un exceso de grasa visceral.

La grasa corporal subcutánea, como su nombre lo indica, es la que se encuentra debajo de la piel y actúa como aislante térmico. La grasa abdominal se localiza en la zona del vientre y, cuando comienza a depositarse en exceso, genera cambios en las células aumentando el riesgo de enfermar.

Los riesgos asociados con la obesidad troncular

Debido a que el exceso de grasa visceral causa alteraciones en el metabolismo celular, aumenta el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades:

  • Enfermedad cardiovascular y enfermedad vascular periférica

La obesidad troncular se asocia con mayor riesgo de mortalidad por todas las causas. Las enfermedades cardiovasculares (enfermedad aterosclerótica, IAM, hipertensión arterial, etc) es más común en personas con obesidad troncular.

  • Diabetes mellitus tipo 2

Según un estudio de casos y controles, las personas con diabetes tipo 2 suelen tener más grasa abdominal y visceral que los no diabéticos Esto es así porque los niveles de adiponectinas (citoquinas que regulan el metabolismo de glúcidos y grasas) se encuentran en niveles bajos en las personas con obesidad troncular.

  • Asma

El intercambio de aire en los pulmones puede verse afectado en pacientes con obesidad troncular debido al peso sobre el tórax y pueden aparecer problemas de asma.

  • Alzheimer

Debido a que el Alzheimer tiene un componente inflamatorio, el riesgo de desarrollar esta enfermedad es mayor en personas con obesidad visceral.

  • Otros

La obesidad troncular puede ser secundaria a una enfermedad de base, como sucede con el síndrome de Cushing, en el cual existen niveles aumentados de cortisol en sangre. Los efectos del cortisol a largo plazo pueden ser contraproducentes, ya que se acompañan de aumento constante de la glucosa en sangre, aumento de triglicéridos y aumento de la retención de líquidos. Todo esto contribuye a los desórdenes metabólicos y a que el cuerpo tenga mayor dificultad para poder quemar grasa.

La insulino resistencia es otro de los riesgos de la obesidad troncular. La grasa visceral genera cambios en las células y los receptores para la acción de la insulina, lo que resulta en alteraciones para regular la glucosa en sangre. Esto se llama insulino resistencia o estado de “prediabetes”.  Esta condición se asocia con el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP), formación de cálculos en la vesícula, y, por supuesto, diabetes.

Si la diabetes no se trata o no se controlan los niveles de glucosa en sangre en forma constante, las complicaciones en grandes y pequeños vasos pueden surgir. Tal es el caso de la enfermedad renal diabética o nefropatía diabética.

Según un estudio publicado en Obesity,la obesidad troncular también es un indicador del síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS). En aquellos pacientes que tenían síntomas como dificultad para respirar y eran roncadores crónicos, se asoció obesidad troncular.   


¿Cuáles son las causas de la obesidad troncular?

Existen varias causas de la obesidad, que, junto con factores genéticos, contribuyen al desarrollo y perpetuidad de esta enfermedad:

  • Dieta

Si bien el exceso de calorías puede contribuir en gran medida a que se forme más cantidad de grasa, especialmente en el abdomen; la alta ingesta de carbohidratos refinados es una causa mayor.

Los carbohidratos refinados (papas, cereales y granos sin el salvado, harinas altamente procesadas desprovistas de su fibra, alimentos procesados ricos en harinas blancas) tienen un impacto metabólico similar a la azúcar blanca, es decir, se ingieren y provocan un aumento en forma de pico de la glucosa en sangre, lo que estimula una fuerte secreción de insulina, el depósito de grasas, un aumento de grasas en sangre y hambre constante. Esto lleva a ingestas copiosas y frecuentes.

La calidad de los carbohidratos es tan importante como la cantidad para regular el ambiente hormonal y evitar la insulino resistencia y la formación de grasas.

El exceso de alimentos ultra procesados contribuye a generar una alteración en la palatabilidad, es decir, a medida que se ingieren más alimentos enriquecidos con saborizantes y resaltadores del sabor, se vuelve más difícil llevar una dieta basada en alimentos frescos como frutas y verduras, y se desencadena una constante necesidad de consumir alimentos ricos en grasas, azúcares, sodio y conservantes; situación que lleva aún más a la obesidad troncular.

  • Alcohol

El exceso en el consumo de alcohol (más de 2 copas por día) se asocia a un aumento de grasas en sangre y de la grasa visceral. El alcohol impide que las grasas sean oxidadas de manera correcta y favorece el aumento del tejido adiposo.

  • Otros

Existen otros factores no dietéticos que pueden contribuir a desencadenar obesidad troncular. Tal es el caso del estrés. El exceso de hormonas del estrés de manera sostenida lleva a aumento constante de azúcar en sangre y grasas. Incluso se considera a la obesidad troncular como la “barriga por estrés”.

El sedentarismo es otro factor de gran influencia en el desarrollo de la obesidad troncular. La actividad física aeróbica causa cambios celulares que hace que las células se vuelvan más eficientes para la quema de grasa y, además, este tipo de entrenamiento utiliza grasas como principal combustible.


Diagnóstico de la obesidad troncular

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El diagnóstico de la obesidad troncular no se basa sólo en el índice de masa corporal (IMC) ya que este indicador no nos habla de cómo está distribuida la grasa. Sin embargo, debe tenerse en cuenta para el diagnóstico.

Clasificación de la obesidad y riesgo para la salud:

IMCDiagnóstico
Menos de 18.5Bajo peso
18.5 a 24.9Peso normal
25 a 29.9Sobrepeso. Preobesidad.
30 a 34.9Obesidad tipo 1
35 a 39.9Obesidad tipo 2
40 o másObesidad mórbida
  • Índice cintura cadera

Se trata de una división que se obtiene entre el perímetro de la cintura y el perímetro de la cadera. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, un resultado igual o menor a 0,9 en hombres e igual o menor a 0,85 en mujeres indica un aumento de grasa a nivel del tronco o de la parte superior del cuerpo.

  • Diámetro sagital

Cuando un paciente posee lo que se llama abdomen en forma de péndulo, es decir, que la grasa recae por su peso, es conveniente recurrir al diámetro sagital para diagnosticar y hacer un seguimiento en caso de tratamiento.

El diámetro sagital es la medición de la grasa visceral y se realiza midiendo la distancia desde la parte baja de la espalda hasta la parte superior del abdomen. Debe medirse en decúbito supino. El valor normal es menor a 25 cm. Un valor por encima de 30 ya indica un aumento del riesgo metabólico.

  • Índice cintura altura en niños

Este índice incorpora la medición del perímetro abdominal corregido por estatura, lo que hace que haya una mayor certeza para predecir el riesgo cardiovascular que usando sólo el IMC en niños.


Tratamiento de la obesidad troncular

El tratamiento de la obesidad troncular se basa en diferentes pilares. La modificación de factores de riesgo (dieta, sedentarismo, estrés, etc) tiene un gran impacto sobre la prevención.

  • Dieta

Se debe considerar no sólo una disminución de calorías, sino también hacer un énfasis en la calidad y distribución de macronutrientes. Los hidratos de carbono deben provenir de alimentos ricos en fibra (vegetales, frutas, granos enteros) y se deben combinar con proteínas magras y grasas de buena calidad.

  • Manejo del estrés

Los niveles de la hormona del estrés deben ser disminuidos. Para ello se recomienda al menos unas 8 horas de sueño que se pueden complementar con terapia y ejercicios de respiración.

  • Actividad física

El entrenamiento debe ser constante y puede comenzarse con 20 a 30 minutos por día. Se debe incrementar en forma separada la intensidad de la duración, especialmente en personas sedentarias.

La actividad aeróbica es la más recomendable para mejorar los parámetros metabólicos y reducir la grasa abdominal.

Por último, hay que destacar que el entrenamiento localizado no tiene ningún efecto sobre la reducción de grasa. La quema de grasa se da en forma uniforme y no en una sola área del cuerpo.


Referencias:

  1. https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/CIRCULATIONAHA.107.739714
  2. https://care.diabetesjournals.org/content/27/12/2948
  3. https://care.diabetesjournals.org/content/39/10/e179
  4. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18223622/ https://www.who.int/features/factfiles/obesity/facts/es/
  5. https://www.health.harvard.edu/staying-healthy/abdominal-obesity-and-your-health
  6. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5945318/
  7. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(04)17018-9/fulltext
  8. https://www.webmd.com/diet/obesity/features/the-risks-of-belly-fat#2

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